5 ideas para mejorar los paseos con tu perro

Sabes muy bien que el momento del paseo es fundamental para tu perro, sobre todo para mantener su salud. Y si vives en un piso sin parque, resulta clave para optimizar su físico y realizar sus necesidades. 

Pero, ¿te has plateado alguna vez como un momento de mejorar el vínculo? Y más: ¿has pensado en cómo mejorar la calidad de esos paseos, para tí y para tu mascota?

Aquí te dejamos algunos consejos para que saques provecho de esos minutos en qué respiras aire libre con tu mejor amigo:

No ignores al perro

Aprovecha el momento para forjar lazos y disfrutar con tu mascota. Es muy normal que nuestra atención esté en el teléfono móvil o únicamente en nuestra pareja o el amigo que nos acompaña. Sin embargo, no debes olvidar el verdadero protagonista del momento: tu perro.

Así debes planteártelo desde el inicio del paseo. Lo mejor es determinar de antemano cuánto durará y disponer todo para que no tengas que distraerte. Y si sales con alguien más, pídele que lo tenga en cuenta.

Si prestas atención a tu mascota y cómo se desenvuelve durante el paseo, notarás que hay cosas que puedes aprender de él simplemente observándolo: gustos y preferencias, miedos o inseguridades, manías y hasta posibles problemas de salud.

Aprovecha para educarlo

En cada paseo, es importante tener presente que puedes avanzar en su educación, sobre todo en sus primeros años de vida.

Observándolo, podrás enseñarle a hacer ciertas cosas y evitar otras. Así, por ejemplo, tienes que aprovechar a enseñarle:

- a caminar sin tironear ni mordisquear la correa.

- cuál es el lugar donde podrá andar suelto. La mayoría de las ciudades y pueblos tienen espacios dispuestos para ello. Si en tu lugar no hay, puedes reemplazarlo por un lugar amplio en donde no haya niños o personas muy mayores a tu alrededor.

- a esperarte mientras recoges sus desechos, con las poopbags. Esto es importante, ya que así crecerá en paciencia y te permitirá a ti mantener limpios los espacios públicos.

- a no comer papeles o comida del suelo.

- a no cruzarse entre tus piernas, ni cruzar de calle sin permiso.

 

Es importante estar atento a esto cada día y desde un principio. Si no, cuando quieras comenzar a cambiar las cosas y a mitad del paseo le exijas a tu perro que vaya a tu lado como un ciudadano canino ejemplar, te darás cuenta lo difícil que será.

Evita las correas extensibles

Para muchos, este tipo de correas son muy cómodas, ya que permiten dar cierto espacio al perro y mantenerlo cerca cuando es necesario. Pero lo cierto es que las correas extensibles no son tan adecuadas como podríamos imaginar.

Como sabemos, el mecanismo consiste en que la correa se enrolle sola cuando el perro está cerca para que no cuelgue por el suelo. Esto hace que la tensión que ejerce en el animal cada vez que le enganchamos al collar o arnés, sea continua: leve (o moderada, según la correa) pero continua. De esta forma, el perro asume que salir a la calle con la correa puesta pasa por sentir esa tensión.

Y como la distancia en cada ocasión la determina la persona que tiene el botón de “bloquear” o “desbloquear”, es muy difícil para nuestro compañero saber cuál es la distancia accesible en cada momento, por lo que probará una y otra vez a ampliar su espacio disponible.

Así, entre la tensión continua y el constante tironeo por ampliar el espacio, el paseo resulta en un momento de estrés para nosotros y nuestro perro.

No uses la correa como timón

Con frecuencia nos olvidamos de que la correa es una mera herramienta para controlar las distancias de nuestro perro, y comenzamos a utilizarla como timón de dirección: avance – retroceso – parada.

Esto es realmente molesto y normalmente no ayuda a mejorar el paseo, si no más bien lo contrario. El perro tendrá grandes dificultades para saber cuándo y por qué recibe esos tirones o empujones de correa (desde el cuerpo o el cuello). Y definitivamente, no aprenderá a caminar en nuestra dirección y junto a nosotros.

Haz un paseo entretenido

Si el paseo resulta ser un trámite para tu perro, intentará que la duración sea lo más breve posible. No alcanza con un simple salir, esperar a que haga sus necesidades, que olisquee un poco, y vuelta a casa.

Así, es su cabeza quedará registrado que las cosas emocionantes ocurren antes o después, y el paseo se habrá convertido sólo en un “mal necesario”.

Lleva su pelota preferida, o utiliza ramas para jugar al “tira y recoge”, mímalo, córrelo o haz que te persiga… no olvides que es un momento fantástico para forjar el vínculo. Y además, te ayudará a ti a desconectar un poco y bajar el estrés diario



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